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lunes, 25 de junio de 2012

El híbrido.

No me haré de rogar y empezaré explicando que coño es el bicho éste y que hace en está página.
Pues bien, esta criatura es un cruce de Basset hound y de San Bernardo.

La razón de traerlo aquí (además de traer a vuestras mentes enfermas imágenes que no puedo compartir) es explicar cual es la situación de este corredor, en cuyo diseño de fábrica nunca se incluyó la especificación de correr, pero que tras una dieta rigurosa está adquiriendo características propias de un cruce de dos perros que no se tendrían que haber ni mirado. Algo que no corre pero que es sin duda más rápido que su versión anterior.

Sin ir más lejos, el Domingo pasado, corrió a cinco el kilómetro bajo el ya sofocante sol de las nueve de la mañana por un recorrido lleno de cuestas. 

Cambiando un poco de tema (no deja de ser la causa del cambio) decir que hoy he visitado al endocrino. Lo llamaré Joseph por su compasión. Joseph me ha dicho que voy estupendamente. Que ya he perdido casi todo el peso que debía y que con él se ha ido la grasa abdominal. Como premio puedo cambiar mi dieta, ahora viene lo bueno. Y comer legumbres y arroz una vez a la semana y pasta cada diez días. Ahí es cuando me ha venido bien la cara del Basset Hound. Dentro de un mes otra visita para ver si me gasea o se sigue ensañando.

domingo, 17 de junio de 2012

La media del Escorial. La media maratón más dura de Madrid.

Me encanta esta carrera. No pensaba lo mismo cuando bajaba arrastrándome en el diecinueve. Es dura, muy dura, pero es una de esas pequeñas carreras que te dejan con buen sabor de boca.

Empezaba quedando con Rafa una hora antes. No hay colas, ni agobios, ni problemas para aparcar. Y es que sólo caben quinientos corredores. Calentamos como sólo los profesionales saben hacerlo, esto es tomando un café, al sol, en una terraza estupenda a veinte metros de la salida. Allí, nos encontramos con Víctor que se une al grupo.
Y salimos "tranquilos". Pero eso ahora significa ir entre 4´40´´ y 4´50´´ en llano y casi sin esfuerzo. En el tres empiezan las cuestas y pasas del 5% al 9% y Abantos no da tregua. Los árboles quedan atrás y se sube como en una etapa del tour, curva a curva y, a veces, abriéndonos porque por la parte cerrada la pendiente es brutal.
Ahí se nos queda atrás Víctor que venía con otros planes. Y seguimos subiendo y no paramos de adelantar corredores. Cuanto más duro más pasábamos y así llegamos al siete donde la pendiente baja a un manejable 5%. Y vaya si se nota. Después de lo anterior una cuesta no será lo mismo.

Bueno, salvo para bajarlas, porque al pasar el nueve se cae. Durante tres kilómetros con unas pendientes otra vez del nueve bajamos a 4´10´´´. Y en ésto no somos buenos y sí que nos pasan unos cuantos. Pero esta carrera engaña y mucho. A partir de aquí son bajadas brutales y, de repente, otra vez un repecho durísimo. Y así hasta el final.

Cuando llegamos al pueblo y salimos del fresquito de la montaña llega el otro invitado: El calor. Que mal lo pasamos. Lo único divertido los vecinos regándonos con las mangueras. Y no veas si se agradecía.
Al final 1h 44´12´´ a 4´ 56´´ y muy contentos. Y más con una llegada con fruta, acuarius y cervezas. Un gran día para celebrar un gran estado de forma.

lunes, 11 de junio de 2012

Media maratón, montaña entera.

Entre las muchas cosas estúpidas que pienso hacer esta semana hay una que puede interesar en un blog dedicado a hablar de correr.

Y es que el Domingo correré- por segunda vez- la que es la media maratón más dura que me he encontrado: La media maratón del Escorial.

Cierto es que las carreras las hacemos duras nosotros y, bien sabemos, que una carrera llana de una milla puede ser el mayor de los infiernos. Así que menos quejarse y valor. En el fondo es una carrera facilona - como diría Ra llena de cuestas abajo-. Entre tanto me entretengo con esta gráfica, que hice hace un par de años, con el perfil de la media del Escorial a la misma escala de las medias más duras de Madrid y alrededores.

Objetivos: Pasarlo bien, no pararme y - como estos son fáciles- bajar el 1h 50´38´´ de hace dos años.

domingo, 3 de junio de 2012

Carrera Norte contra Sur. Crónica desde el frente.

Tenía ganas de carreras porque si no no se entiende. Ésta tiene mucha de las cosas que no me gustan y alguna de las que sí.

Lo peor es que es una de esas en las que te hacen ir a recoger la camiseta y el dorsal a un centro comercial. Y lo que es peor, donde se formaron unas colas de impresión. Y peor todavía: No te daban el chip así que se te queda cara de tonto porque ya sabes para que has ido.

A eso unimos la salida a las nueve, con la llegada lejos de la salida, ya tenemos un madrugón de esos de las seis de la mañana. Y es que a las siete y cuarto quedaba con Rafa para dejar un coche en meta e irnos a la salida.

La salida es agobiada pero, como somos veteranos, nos colocamos bien y salimos sin problemas desde el primer metro. Eso sí, 4900 corredores en salida estrecha y curva de noventa grados a los 200 metros pues ya sabéis lo que pasa si no te colocas. Sí, éso.

La carrera tiene un perfil favorable pero engañoso. Está lleno de toboganes y se guarda para el final dos kilómetros con las cuestas. Diría que el perfil es rápido si no fuera porque estamos en Junio. Y es que se nota , justo cuando la cuesta pica hacia abajo, que la temperatura ya no es la idónea. No veas como buscaban las sombras los corredores a partir del cinco. No es pues, el mejor sitio para hacer marcas.

Ahora lo mío. Sí, soy corredor en reconstrucción. O lo que es lo mismo, estoy sacando al corredor de dentro del gordo. Hace cuatro semanas hice 17´51´´ en una carrera de cuatro kilómetros. Hoy pasé el cuatro en 17´02´´. La diferencia son cinco kilos.

No fueron suficientes para seguirle el ritmo a Rafa que se dedicó a tirar de mi y verme (oírme) sufrir. Y es que lo di todo desde el primer metro y llegué muerto al ocho con ritmos de 4´20´´. Si no fuera por el calor hubiera podido ir algo más rápido. Y los dos últimos, a sufrir como un perro intentando mantenerme a unos 4´45´´. Al final 44M 13S (en los primeros 700) que está muy bien para el día y el mes en el que estamos. En dos semanas, en el Escorial, estaré mejor.